Hay acontecimientos en la vida que, por el sentido que adquieren y la huella que dejan en el corazón, se transforman en verdaderas experiencias. Una de ellas ha sido, sin duda, la Exposición Makaria Relatos de loza y papel, celebrada del 6 al 12 de marzo, en la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial.

Un lugar con historia personal

San Lorenzo de El Escorial es un lugar profundamente significativo para mí. Allí pasaba los veranos de mi infancia, en una casa cercana al Monte Abantos. Guardo con especial cariño el olor de los pinos y la imagen de mi abuelo pintando una y otra vez el Monasterio de El Escorial, instalado con su caballete en el jardín. En esos días de agosto, muchas tardes bajábamos al pueblo y visitábamos las exposiciones organizadas en la Casa de Cultura. Nunca habría imaginado que, años después, mis propias pinturas y piezas de cerámica habitarían esa misma sala que contemplé con ojos de niña.

Relatos de loza y papel: pintura y cerámica en diálogo

La exposición Relatos de loza y papel reúne mi trabajo en pintura y cerámica, dos lenguajes que dialogan entre sí de manera natural en el marco de una exposición de arte contemporáneo en San Lorenzo de El Escorial. Las escenas, protagonizadas por las figuras características de Makaria, abren pequeñas ventanas a lo cotidiano, invitando al espectador a detenerse y mirar con calma.

El encuentro con el espectador

Ser testigo del efecto que produce la obra en quienes la contemplan ha sido uno de los mayores regalos de esta experiencia. Palabras como “distinto”, “bonito”, “bueno” o “infancia” se repetían como una melodía a lo largo de los días. Cada persona encontraba en las escenas un eco propio: un recuerdo, un lugar, un momento vital. Esa capacidad del arte de tocar algo íntimo, incluso sin explicaciones, sigue sorprendiéndome.

Fue particularmente emocionante la visita de los alumnos del Colegio Padre Antonio Soler (Centro Integrado de Música, Conservatorio, Educación Primaria y Secundaria) a la exposición. Acompañados de su profesora de pintura, estos alumnos, con una sensibilidad poco común, se introdujeron con naturalidad en mi lenguaje artístico y dialogaron espontáneamente en su interior con la obra.

El arte que transforma

Hace poco escuché con tristeza a un artista afirmar que el arte no puede cambiarnos. Sin embargo, a mi modo de ver, creo profundamente lo contrario: el arte, cuando busca la belleza, tiene la capacidad de elevar tanto a quien lo crea como a quien lo contempla —e incluso a quien lo incorpora en su vida cotidiana… ¡tocándolo! En ese intercambio silencioso ocurre algo difícil de nombrar, pero real: un misterio.

Exposición en San Lorenzo de El Escorial

Después de muchas horas de trabajo en el silencio del taller, ver toda la obra reunida en la Sala Félix Bernardino ha sido como una primavera en pleno esplendor.

Un paso de lo íntimo a lo compartido. De lo escondido a lo visible.

Muchas gracias, de verdad

Mi agradecimiento a la Casa de Cultura de San Lorenzo de El Escorial por su acogedora y eficaz organización, a todas las personas que han hecho posible esta exposición y, especialmente, a quienes habéis venido. De algún modo, a través de las obras, hemos conectado. Y, a quienes no pudisteis venir, os invito a acercaros a ellas a través del catálogo disponible en la web.