Con flores hacia el sur

Hace unos meses recibí el encargo de hacer, junto a la artista Cuca Arlot, un mural cerámico para la fuente de la entrada principal de una casa maravillosa en Cádiz. Es todo un privilegio que la luz gaditana y el murmullo del agua sean las acompañantes de una obra de arte. Además, trabajar de la mano de una de las personas que más ha influido en mi sensibilidad artística, mi madre (@cuca_arlot) ha sido un camino precioso, lleno de sentido.

Proceso creativo: naturaleza, trazos y los tiempos del fuego

Partimos de la belleza de las flores naturales como inspiración del boceto, a petición de nuestra clienta, quien nos acompañó durante todo el proceso creativo contagiándonos su ilusión. Después, recorrimos distintos pueblos de tradición artesana hasta dar con las losetas idóneas que sirvieran de soporte para el mural. Y, de ahí, manos a la obra. Los trazos iban surgiendo en un clima de espontaneidad familiar, con esa pasión compartida por el color y las formas desdibujadas. El horno del taller, al que llamo Benito por ser haber llegado hasta mí el día de San Benito, parecía cansado del calor estival y el ritmo frenético de cocción que impone la cerámica artística cuando hay tiempos de entrega. ¡El tiempo! Ya sabemos que en la artesanía los plazos son como los semáforos en Nápoles: indicativos ornamentales. Finalmente, llegamos a tiempo con nuestras maletas repletas de losetas (¡cada una pesaba más de un kilo!) a nuestro destino. La preciosa fuente de granito, aún sin el caño, esperaba impaciente el telón de fondo para alegrar la casa con el correr del agua.

Como la noche de reyes

Los operarios de Tesko contrucciones, en un ambiente jovial y de gran profesionalidad, cogían con sus manos cada una de nuestras losetas, pequeñas obras de arte en sí mismas que manifiestan todo su esplendor en el conjunto.  Confieso que la noche antes de que vinieran a colocar el mural tenía una ilusión casi infantil, análoga a la de los niños la noche anterior a los Reyes Magos. Y la ilusión se transformó en gozo consumado, sereno, compartido, al ver la obra acabada. Una obra a cuatro manos, como las grandes piezas de piano.

En la escuela de los murales

La parte y el todo es un tema de estudio recurrente en filosofía. Un mural es ocasión para nuevas reflexiones en torno a este asunto. Pienso que nuestra vida está compuesta también de pequeñas losetas. Algunas de ellas manifiestan su significado en sí mismas; en otras, sin embargo, nos cuesta percibir su sentido en el momento y es preciso tener una visión de conjunto para interpretar su contenido. “Entrar en bucle”, como se dice ahora, tratando de encontrar el remedio al problema de una loseta en concreto solo nos estanca más en nuestra incógnita. En cambio, todo aquello que nos proporciona una mirada global (rezar, pasear, leer, tomar algo con un buen amigo, escuchar una canción hermosa…) nos permite tomar distancia, redimensionar las cosas y disponernos a una solución que vendrá por el camino más inesperado.

Los azulejos de nuestra vida

Cuentan de Haendel que durante una época de su vida estuvo sumido en una terrible aridez creativa. Esto es una catástrofe para un músico. Un día en el que ya no podía más, salió a callejear por Londres. Era ya de noche. Al doblar una esquina comenzó a oír una melodía desde un balcón. Se quedó quieto y escuchó. Se trataba de una soprano, con una voz bellísima, cantando la historia del pueblo de Israel: el desierto, la aridez, la espera del Redentor… Era alguien que rezaba cantando. Volvió corriendo a su casa y escribió, durante los veintidós días posteriores a esa experiencia, nada más y nada menos que El Mesías. Él mismo cuenta que en ese momento no fue tanto la melodía de la canción, sino la voz de Dios a través de la música lo que escuchó. Y cuando uno escucha a Dios -no sobre Dios, sino a Dios- la vida se transforma, ¡todas las losetas adquieren sentido! Pero para ello es preciso salir de uno mismo, en un éxodo que va disponiendo nuestros ojos a una visión de fe, capaz de iluminar cada azulejo de nuestra vida. (Cf. Pablo Domínguez Prieto, Hasta la Cumbre. Testamento Espiritual).